Tormento a tormento se sientan las bases de lo que debes ser.
El viejo mono ha hablado. Es hora de avanzar.
Lo mejor para despertar tu talento es una chispa de brillantez.
¡Un buen trago aderezado hace al hombre más osado!
¡Los tónicos son buenos compañeros, pero es mejor no engullirlos enteros!
Campo bien segado, tiempo aprovechado.
«Con fuego la armadura se refina y con adversidad la fuerza se determina».
Con tantas opciones a tu disposición, ¿has decidido jugar con fuego?
La larga espera del anciano toca a su fin.
Habrá sabios por doquier si las raíces no haces desaparecer.
El escarabajo entre redobles llegó y con las olas suavemente se marchó.
Por la boca muere el monje.
No por tener más ojos se dejan de ver las nimiedades mortales.
Tan azarosa es la vida: a veces amable, a veces esquiva.
Humo y fuego trajo bajo el brazo el hijo y, al dispersarse, la familia se deshizo.
Rápido y certero es el vínculo entre hielo y fuego.
«Déjalo estar y te dejará estar a ti».
Tras chocar las mentes, solo una permanece.
¡Seis ranas, seis habilidades! ¡Qué curioso!
«¿Quién dicta que las aguas que gobernaban corran ahora libres?».
¡¿Cómo es posible que siempre esté en todas partes?!
«¡Pagaré con mi vida por el título que me concedió!».
¿A qué santo has derramado tanto sudor y tantas lágrimas?
Humanos, bestias, yaokuais y Bodhisattvas. Todo registrados y anotado.
«¡Tengo en mi poder los cuatro artefactos!».
Todos los conjuros conocidos surgen de la misma fuente.
Vas bien equipado. ¡Ya es hora de que blandas el bastón y luches!
Posees todas y cada una de las rarezas que puede ofrecer este mundo.
«Toma. Llévatelo todo».
¡Te has convertido en una armería andante!
Pies y cabeza cubiertos, camisa bordada y túnica daoísta. ¡Tal es la libertad de que dispones!
¡Has dominado todas las transformaciones y las habilidades espirituales!
Qué beber, cómo beberlo y, sobre todo, con quién beberlo.
«Al fin todas las páginas raídas quedarán cumplidas».
Quien semillas planta, frutos levanta.
Has visitado todos los mejores lugares de meditación.