La cúpula de luz ha caído y, con ella, la esperanza de salvación. Has sobrevivido a tu primer día en las ruinas del templo, donde la traición acecha en cada rincón.
El escudo se rompió desde dentro, al igual que tu fe en la Luz. Te has puesto del lado de los poderosos de este mundo. Que caiga la noche interminable.
Incluso cuando toda esperanza se desvaneció y reinaba la traición, protegiste los restos de la luz y castigaste a quienes dejaron entrar a los monstruos.
Al explorar cada rincón de la mazmorra, encontraste los artefactos de quienes habitaron aquí mucho antes de la caída de la cúpula. Aquellos a los que llaman templarios...
Sus cuerpos están desfigurados por la oscuridad y sus mentes consumidas por la locura. Te has convertido en aquello a lo que los malditos temen más que a la propia muerte.