Me lo comí todo. No preguntes dónde está la carne.
Vale… pero sigo mandando yo.
Esto es un secuestro. No lo olvidaré.
El ratón era rápido. Yo más.
Si voy a sufrir, que sea con estilo.
El sofá ha sobrevivido hoy. Suerte la suya.
Blanca. Fría. Mía.
Limpio. Digno. Perfecto.
Esperé. Valió la pena.
Creía que estaba a salvo.
Ese sonido. Clic. Felicidad.
Fue humillante.
Atacó primero.
Estuve aquí. Prueba suficiente.
Guapo. Molesto.
Buen día. A dormir.
Afilo mis garras. Los muebles tiemblan. Equilibrio restaurado.
Soy rápido. Soy peligroso. No freno.
Casi lo atrapo. Casi. Esto es personal.
Listo para la aventura. O para correr por la casa.
No molestar. Estoy ocupado haciendo nada.
Lleno. El mundo sigue a salvo.
El humano cree que manda. Qué mono.
Yo soy arte. Lo demás es decoración.
Trabajo sucio. Dignidad intacta.
Mi casa. Mi fortaleza. Todo mío.
Mi sitio. Lo era. Ya no.
Fluye. Brilla. Observo. Desconfío.
Creía que dormía. Error.
La expedición comienza. Destino: el cuenco.
Estuve aquí. Ahora todos lo saben.
Me bañaron. No lo olvido.
Arruiné el día. Hora de dormir.
El soborno funciona. Siempre.
Voy contigo. No es una petición.
Sí. Salgo guapo. Oficialmente.
Volvió. Por poco tiempo.
La comida llega sola. Tecnología aprobada.
Hace ruido. Estoy contento. De momento.
No recuerdo nada. No me arrepiento.
Sé que me graban. Poso.
¿Mala suerte? No. Soy yo.
Carisma +100. Humildad cero.
Me elegiste. Qué suerte la tuya.
Paso dos: dormir más.
Caliente. Rico. Merecido.
No sé si es segura. Pero es interesante.
Miro. Bloqueo. Correcto.
Estoy dentro. No preguntes.
Cazo. Despacio. Con drama.
Hace ruido. Estoy enfadado.
Sí. Soy un mito. Y una realidad.